domingo, 26 de julio de 2015

Fin de semana de convivencias en León

Ésta es una de esas entradas que se empiezan haciendo referencia a lo cansados que estamos pero eso lo compensa la alegría y lo bien que lo hemos pasado. Uno de los mayores tópicos para decir una verdad como una casa: tenemos en cuerpo molido pero una sensación de satisfacción dífícil de ocultar. 

Este fin de semana nos hemos acercado a Ardoncino para llevar a los chavales del campamento de Cáritas un poco de astronomía casera. 

El recinto en el que se alojan monitores y campistas

Nuestra llegada hizo presagiar lo peor. Fieles a nuestro irónico nombre, nada más descender de coche, unas nubes negras amenazaban con fastidiarnos la velada. Y por si fuera poco, nuestra máquina casera para disparar cohetes no funcionaba nada bien.

Y no, no funcionaba nada bien...
Pero empezaron a llegar las buenas noticias. Javi apareció con su magnifico telescopio y el cielo empezaba a despejarse. No se podía pedir más. 

El magnífico telescopio de Javi

Y las nubes que se iban largando con viento fresco... bueno, caliente.
Una vez establecidos en nuestros aposentos, haber conocido a las simpaticas monitoras y a Borja (no vais a entender este chiste, lo siento) conocimos también a los chicos y chicas del campamento a la hora de la cena. Todos muy majetes, simpáticos y con ganas de hacernos sentirnos cómodos y parte de ellos. No fue difícil conseguirlo.

Y sin más, empezamos. Tras un pequeño caos organizativo en el que tuvimos que variar el plan que teníamos pensado (¡tenían muchas ganas de ver la luna de cerca!) David les explicó como orientarse en la tierra buscando la estrella polar, como orientarse en el sistema solar y finalmente en la galaxia. También vimos con ellos unas bonitas fotos de planetas de los que explicamos algunas anécdotas, les mostramos como usar un planisferio y algunas constelaciones y por supuesto, a través de los telescopios contemplamos al magnífico Venus, a nuestra entrañable Luna y el plato principal de la noche: Saturno. 

Javi y Rubén dando los últimos retoques al "Galileoscopio" y al "Newtonscopio"

Y la chavalería se agolpaba para ver a través de ellos.
El día del sábado por otra parte, construyeron unos magníficos cohetes para comprobar como se lanza un vehículo espacial y porqué tienen esa forma específica. Cartón, cartulina, colores y unas botellas de plástico es todo lo que nos hizo falta. Y los hicieron muy bien.

Los cohetes recién construidos.
¡Y hubo algunos que eran una maravilla artística! Como éste, que a mi me llegó al corazón:

Un robot en una nave espacial, ¡me encanta!
Y, tras pasar la tarde con ellos en la piscina, procedimos a tirar unos cohetes. Y bueno... la cosa no salió como deseábamos. (Se nos habia descacharrado la lanzadera y perdia fuerza). Pero bueno, subieron unos dos, tres metros en el aire algunos de los que lanzaron. Lo compensamos viendo de nuevo la luna a pleno sol con unos prismáticos y el galileoscopio. 

David y Javi dando los últimos retoques.


Reuniéndose para disparar los cohetes


Y finalmente, nos volvimos para casa cansados pero satisfechos. ¡Y para celebrarlo, nos fuimos Javi, David y un servidor a cenar a Valdevimbre una opípara cena! Sólo resta dar las gracias a la gente de Cáritas por su amabilidad y cercanía, a mis compañeros por su trabajo (lo hicieron todo ellos) ¡y esperar repetir la experiencia de nuevo el año que viene!