lunes, 20 de abril de 2015

Siempre hay un asteroide más grande

Además, de verdad...

Hace algunos días leímos en la prensa generalista un interesante artículo acerca del descubrimiento de un impacto de un asteroide en el centro del continente australiano mayor que el que era considerado hasta ahora como el rey de los impactos en nuestro planeta, en el norte de la Península de Yucatán, y que se considera el responsable de la extinción en el período Cretácico de los dinosaurios. 



Dicho impacto se ha encontrado en la cuenca de Warburton, en pleno desierto australiano. Un equipo de la Universidad Nacional Australiana han encontrado indicios de un cráter de unos 400 kilómetros de diámetro producidos por un asteroide que al entrar en la atmósfera terrestre se partió en dos y provocó dicha destrucción. Si tenemos en cuenta que el de Chicxulub "apenas" tiene 180 kilómetros de diámetro, nos podemos hacer una idea del caos y destrucción provocado por la "pedrada". 




El equipo australiano aún sigue estudiando indicios que confirmen la hipótesis ya que la erosión y el paso del tiempo dificultan su estudio. Sin embargo, el objetivo de esta entrada es hacer una breve referencia a los agujeros provocados por impactos de meteorito que tenemos en la tierra. Lo asombroso es que hay un montón de ellos, lo que maravilla es su envergadura. ¡He aquí los cuatro que más nos han gustado!:

El cráter Vredefort, que se encuentra en Sudáfrica, concretamente en la región de Free State. Además  de ser una región que tiene un equipo de rugby con unos colores preciosos, también tiene el honor de haber sufrido un "petardazo" producido alrededor de unos dos mil millones de años que ha dejado un cráter de 190 kilómetros de diámetro. Tal hazaña ha sido premiada por la UNESCO declarándolo patrimonio de la Humanidad en 2005.


El cráter de Sudbury Basin (o cuenca de Sudbury, en el idioma de Cervantes) en Canadá. 1,8 mil millones de años y 130 kilómetros de radio. Además, es uno de los poquitos que está rodeado de verde y agua, dándole un toque de color a los habituales cráteres en medio del desierto (¡qué sed!).


El cráter Woodleigh, en Australia, el cual añadimos porque aún se discute si el agujero es o no lo suficientemente gordo para colmar las ansias de geólogos y demás estudiosos. Se discute si el radio varía entre 40 o 120 kilómetros. Se lo dejamos a los expertos decidir sobre el particular. Parece que la cosa queda en el medio: unos 60. Además, está cerquita de Shark Bay, por si alguno de vosotros es aficionado a la fotografía y quiere sacar unas fotos lindas de estos amigables pececillos. 


El cráter Kara, en Rusia (concretamente en la Península de Yugorsky). 70 millones de años aproximadamente y unos 45 kilómetros. Más o menos. Porque se estima que su radio era mucho mayor (unos 120) pero la erosión lo ha ido empequeñeciendo. Parece que la Tierra tiende a sanar sus heridas, despacito, pero lo hace.


Pues nada, amigos. Si os pica la curiosidad y quereis pegaros unas vacaciones diferentes, aprovechad el viaje para visitarlos y haceros unas fotos (¡y nos las enviais!). Eso sí, sed respetuosos y recoged vuestros desperdicios, no lo convirtáis en otro Everest.



Referencias:

http://elpais.com/elpais/2015/03/27/ciencia/1427475293_796189.html

http://www.astromia.com/solar/asteroides.htm

http://www.nationalgeographic.es/noticias/ciencia/espacio/top-10-impactos-de-asteroides-contra-la-tierra