lunes, 11 de agosto de 2014

Fly me to the moon





El 6 de septiembre organizamos la IV edición de la Noche Lunática, además de un concurso de divulgación científica. Para calentar empezamos un ciclo de entradas sobre la luna. Ésta es la primera. Esperamos que la disfrutéis.

Un saludo.




Fly me to the moon


La primera vez que se vieron imágenes de la llegada del hombre a la luna, un grupo de astrónomos adecuadamente equipados con sus sombreros y paraguas salieron del vehículo en el que viajaban. Todos estaban perfectamente, el alunizaje había salido bien. Aunque la Luna no parecía muy contenta, ya que lo habían hecho de lleno en su ojo izquierdo.

Era 1902.

George Méliès proyectaba su película Viaje a la Luna y mostraba a su público uno de los más habituales sueños de la humanidad: llegar a la Luna. En esta obra unió sus trucos de ilusionista, su habilidad como constructor de autómatas y su experiencia teatral a sus descubrimientos con el cinematógrafo. 

Tan sólo un año antes, en 1901, H.G. Wells publicaba Los primeros hombres en la Luna, en la que sus protagonistas conseguían llegar a nuestro satélite gracias a una sustancia antigravitatoria con la que recubrían su nave espacial. Pero métodos más ingenuos se han visto de llegar a la Luna como el del Barón de Münchhausen, ese gran mentiroso de aventuras imposibles, que realizó el viaje en un simple globo a finales del s. XVII.
Si Méliès fue el padre de la ciencia ficción cinematográfica, Julio Verne, ha sido sin duda uno de los mayores exponentes del mismo género en la  literatura. Son sorprendentes las similitudes de su novela “De la Tierra a la Luna” (1869) con la realidad. Esto es debido a que Verne, además de su imaginación, también usaba la lógica y la deducción científica para escribir sus novelas.

A los 100 años de su publicación, Neil Armstrong y Buzz Aldrin se convertían en las primeras personas en caminar por la Luna. Era el 20 de julio de 1969 y millones de espectadores pudieron ver por televisión cómo el Apolo 11 alunizaba en el mar de la tranquilidad.

Para muchos de estos espectadores resultó un acontecimiento memorable, una experiencia que marcó a muchos artistas, llegar a la Luna ya no parecía imposible. El autor de manga Naoki Urasawa ha usado el recuerdo del Apolo 11 en muchas de sus obras. Si en 20th Century Boys los protagonistas asistían a la retrasmisión desde sus casas, en N.A.S.A. (Nippon Amateur Space Association), Nomura, un hombre de 49 años, intenta cumplir su sueño de ser astronauta y conocer nuestro satélite con la ayuda y financiación de sus vecinos y amigos.

También Fry, el protagonista de Futurama, creció soñando con emular las hazañas de los astronautas algún día, pero en sus propias palabras:
… no tenía estudios, ni resistencia física. Incluso vomitaba a la mínima y a nadie le gustaba pasar una semana a mi lado.

Cuando Fry despierta en el futuro en el año 3000, la Luna está sólo a unos segundos de la Tierra en su nave estelar. Ya no se es un héroe por llegar a la Luna y en ella no hay más que un parque de atracciones, para su decepción.

En la actualidad ya no resulta tan fascinante cómo llegar, si no lo que necesitamos para conseguirlo. Ya no se sueña en llegar en globo como lo hizo Barón de Munchhausen, por ejemplo AlfredJ. Kwak simplemente monta en un cohete para pedir ayuda al payaso de la Luna para luchar contra una peligrosa enfermedad. Ya no se imaginan civilizaciones avanzadas como hacía H.G. Wells en Los primeros hombres en la Luna, sino que pensamos en cómo podemos aprovecharla o qué podemos traernos de ella.

Alan Bean, tripulante del Apolo 12 sí pisó la Luna, volvió y trajo sus recuerdos con su traje de astronauta. Tras retirarse ha estado usando sus memorias para pintar cuadros sobre la Luna a los que ha añadido trozos de traje espacial como si trozos de la Luna se trataran.

Y es que parece que la fascinación continúa después de visitar la Luna y al final no somos más que toros enamorados de la Luna.







 Algunas canciones para escuchar:

- Fly me to the moon, de Frank Sinatra
- A la luna se le ve el ombligo, de Fito y Fitipaldis
- La Luna y el toro, de Gipsy Kings
- Hijo de la Luna, de Stravaganzza.
- J'ai demandé a la lune, de Indochine.
- Blue Moon, de Julie London.
- Time to shine, the moon song, de StoryBots.




¿Dónde estábais durante el primer alunizaje? No dudéis en compartir vuestras obras favoritas sobre la Luna.